Las Guacamayas


Cascadas El Chiflón, una maravilla para el mundo

martes, 23 de octubre de 2007




Tzimol, Chiapas.- “Velo de Novia” es una majestuosa caída de agua de 120 metros de altura; forma parte de una serie de 8 cascadas de “El Chiflón”, centro turístico ubicado en el municipio de Tzimol.

El río San Vicente, que tiene su origen en el lugar conocido como Ojo de Agua, en la cabecera municipal de Tzimol, en su trayecto hacia la Depresión Central forma cascadas dentro de las que destacan cuatro, de las cuales una tiene una aproximación de 120 metros altura, formando varias figuras, un atractivo natural y turístico.

Esta maravilla de la naturaleza se encuentra a 32 kilómetros de la cabecera municipal de Comitán y forma parte del recorrido turístico Depresión Central Camino Real, Siglo XVI, que incluye Copanaguastla, Ojo de Agua y La Rejoya.

Se llama “El Chiflón”, pero tiene muchos chiflones; su murmullo se oye a lo largo de los 970 escalones que conducen hasta el Velo de Novia, admirado por alrededor de 50 mil visitantes, nacionales y extranjeros, tan solo en el periodo vacacional de Semana Santa.

80 vigilantes cuidan la seguridad de los cerca de mil turistas que, diariamente en este período, arriban al lugar que oferta diversidad de servicios.

Genaro Jiménez Cantoral, de la Sociedad Cooperativa San Cristobalito, enseña orgulloso los cientos de senderos que nos salen al paso; éstos van desde los andadores a las cristalinas aguas del Río San Vicente, luego convertidas en verde turquesa, conforme aumenta su profundidad.

A lo largo de todo el trayecto, desde que inicia el recorrido, se disfruta del mágico canto de las aves.

“Es un lugar de ensueño, ideal para traer a la novia en luna de miel y descubrir juntos, al día siguiente, la increíble belleza de una verde mañana”, expresa, poético, Jiménez Cantoral.
De las ocho cascadas se encuentra, primero, “El Suspiro”, de unos 25 ó 30 metros de altura, y el nombre parece derivar de esa reacción natural del cuerpo cuando el hombre se enfrenta a lo sublime.

Más allá aparece el “Ala de Ángel”, la segunda cascada anunciada, de unos 60 ó 70 metros de altura.

Tres Caídas, de tres metros cada una, es el siguiente espectáculo natural que ofrece al turista el Río San Vicente; éste, por cierto, descarga con sus macabíes en el Río Grijalva, en la Presa de la Angostura, pero aquí, maravilla al visitante.


Y, finalmente, luego de subir los cerca de mil escalones, contando los que conducen a cada uno de los miradores, pozas y remansos, se llega a la cascada mayor, “Velo de Novia”, recibiendo a la visita con su eterno rocío, su imperecedero murmullo, con la mítica historia de una sirena que ahí, con su canto, enloquecía a los hombres, donde el viaje se corta en forma abrupta ante lo majestuoso de la caída de agua, desprendida 120 metros arriba, en el peñasco.

Y, ciertamente, es casi imposible transitar por el sendero y evitar al mismo tiempo la necesidad inapelable de tocar el agua, de llevársela con ambas manos al rostro o mojarse con ella los cabellos, con las aguas de las pozas y remansos.

El mágico hechizo de la montaña nos invita a seguir por los caminos rústicos que conducen a la quinta, sexta, séptima y octava cascadas, pero para ese trayecto habrá que esperar a que se construyan nuevos andadores, con otros mil metros de camino, de este mágico México de Chiapas, convertido en lugar ideal para todo aquel que quiera llenarse de cielo o de nube los pulmones, o exponer su rostro a la caricia de la brisa y la espuma, o zambullirse sin más en las tranquilas aguas verde turquesa de los remansos y las pozas que se forman al pie de los chiflones, aunque no del “Velo de Novia”, porque ahí, dicen los abuelos, aparece la sirena, quien se baña y canta y con su canto enloquece a los hombres.



Leyendas de la cascada

José Domingo Jiménez González, otro de los acompañantes, aprovecha el regreso para contar historias que se dicen y perviven a lo largo de los años, contadas por los abuelos a los padres y éstos a sus hijos.

Dice que el nombre de “El Chiflón” se originó porque los abuelos decían que cuando corre el aire las cascadas comienzan a chiflar, y al tratarse de 8 caídas de agua en medio de un alto cerro, se escucha entonces un gran chiflón, y este nombre toma ese atractivo turístico y el cerro.

En una cascada, se dice igualmente, existe una huerta subterránea con frondosos árboles frutales, aunque, nadie, por supuesto, ha localizado si está al interior de la cascada “El Suspiro”, “Ala de Ángel” o la mismísima “Velo de Novia”.

Contaba un señor, hace muchísimos años, que al entrar a buscar animales vio una sirena en la cascada mayor, “Velo de Novia”, donde se estaba bañando, cantando maravillosamente y hechizando a los hombres con su canto.

Otros recuerdan que los días 12 de diciembre, el día de la Virgen de Guadalupe, se escuchaban rumores de gentes con tambores y pitos, en ceremonia dedicada a la Patrona de México.

Finalmente, relata don José Domingo Jiménez, está el templo antiguo, vigente aún y a la vista de los turistas, pero se dice que esta arquitectura formaba parte de un recorrido, y el templo sirvió durante siglos, como un espacio para el descanso y la oración, para después continuar por el largo Camino Real Chiapas – Guatemala, que funcionó en el Siglo XVI de nuestra época.



Ecoturismo en Chiapas



Lo que no es fantasía es la increíble y natural belleza del lugar, donde los pobladores de San Cristobalito (fundado en 1996) han llegado a asimilar muy bien el concepto del ecoturismo, pues tienen la certidumbre de que, en este caso, sólo preservando los recursos naturales del cerro “El Chiflón” y los existentes en los lugares circundantes podrán aspirar a mantener y, aún, mejorar sus condiciones de vida.

Esa es ya la convicción de los 30 ejidatarios y sus familias, quienes aportan un total de 80 personas para la atención, cuidado, protección y mejoría del ecosistema existente en las 150 hectáreas del gran proyecto de “El Chiflón”, que inició operaciones en diciembre del año 2000.
Así, trabajando en forma comunal, a base de consensos, continúan disfrutando y ofreciéndole al mundo el verde turquesa de las aguas del Río San Vicente, la fresca sombra de los altísimos árboles de chicozapote, talcoit, zapote negro y el mulato.

También, por supuesto, de la grata presencia del venado, el tejón, la ardilla, la iguana, el armadillo, las palomas y hasta del zorrillo, a quienes cuidan y protegen los habitantes de la comuna.


Servicios para el turismo
En esta maravilla natural el paseante encuentra una gran cantidad de servicios.
En 1999 sólo se contaba con una brecha rústica de acceso al lugar, sin embargo hoy a El Chiflón se llega en auto hasta un amplio estacionamiento, donde se encuentra la plazoleta central, con un empedrado impecable.
Al arribar y a lo alto aparece el restaurante; junto a éste una palapa de Usos Múltiples, propio para eventos especiales o turismo de negocios, con capacidad para 200 personas.
Los amantes de la ecología y la convivencia con el entorno natural pueden utilizar aquí el servicio de hospedaje con cabañas muy bien acondicionadas para un relajante descanso, sin alterar el entorno.
Por supuesto, se encuentra también una tienda de artesanías con productos de Comitán, San Cristóbal de las Casas y Chiapa de Corzo, donde se puede adquirir desde ropa bordada, playeras, sombreros o artesanía en madera.
También está el módulo de venta de aguas frescas, sanitarios, 20 palapas unifamiliares y dos dúplex, cabañas al interior de la montaña y a lo largo del recorrido, con sus respectivos asadores, siempre a la orilla de las aguas color verde turquesa del Río San Vicente.
Además de poder practicar el senderismo en este mágico México chiapaneco los visitantes también tienen la alternativa de conocer las pinturas rupestres o las ruinas arqueológicas aún sin reconstruir o, si lo prefieren, el Templo Antiguo que data del año 600 de nuestra era.

Por eso a esta maravilla del mundo natural lo han visitado miles de paseantes de Canadá, los Estados Unidos de Norteamérica, Noruega, Brasil, Francia, Checoslovaquia, Holanda, Suiza, India, Argentina, Guatemala, Paraguay, China, Japón, entre otros.
Este bello centro turístico, de impresionantes cascadas y bellísimos paisajes, está a unos 30 minutos de la ciudad de Comitán, tiene una altitud de 600 metros sobre el nivel del mar y cuenta con un clima cálido.

Se localizan muy cerca del nuevo poblado Benito Juárez, dentro del Camino Real Chiapas-Guatemala, que funcionó en el Siglo XVI de nuestra era, y fueron los habitantes de este lugar quienes, organizados, gestionaron apoyos ante los gobiernos municipal y del estado para un proyecto turístico, como alternativa para mejorar sus condiciones de vida, a la vez que ofrecerle al mundo la belleza indescriptible de las Cascadas, el río y el bosque de “El Chiflón”.

En este proyecto hombres, mujeres, niños y personas de la tercera edad han sido los actores principales, a cada uno se le asigna distintas actividades, aplicando la capacitación continua que se les brinda y que han sabido aprovechar al máximo.

“Las Nubes”, paraíso de Chiapas

miércoles, 10 de octubre de 2007



DISRAELI E. ÁNGEL CIFUENTES

Maravilla Tenejapa, Chiapas.- “Causas Verdes Las Nubes”, el centro ecoturístico más exitoso de Chiapas en los últimos años, es una maravilla natural enclavada en la zona de La Selva Lacandona, en el municipio de Maravilla Tenejapa.

A una distancia de 120 kilómetros de Comitán, por la carretera fronteriza, este centro ecoturístico tiene como principal atractivo el caudaloso río Santo Domingo.

Al arribar, el paseante se encuentra primero con el impresionante color turquesa de sus aguas, derivado de la disolución de la roca de cal con el carbonato de calcio, de la enorme cantidad de nutrientes entre algas y diversos microorganismos presentes.

Según lo explica el biólogo Víctor Hugo Hernández Obregón, al color de este río, en general, contribuye también la vida orgánica particular presente en su interior, aunado a la refracción de la luz solar y de la vegetación que lo acompaña a lo largo de su recorrido.

Pero, además, cuenta con una gran cantidad de balnearios naturales, de distintas profundidades y extensiones, con lirios, arbustos, orquídeas y una diversidad de flores adornándolo.

En el recorrido río abajo, partiendo del ejido “Las Nubes”, el turista encuentra a su paso una gran cantidad de caídas de agua, de diferentes tamaños, generando con su permanente golpeteo un arco iris al alcance de la mano del paseante, para tomarse la foto con él o para saltarlo, como a una cuerda multicolor.

Río abajo los rápidos permiten la práctica del raffting, como una alternativa para la diversión, particularmente para quienes disfrutan de este deporte.
Pero, en el paseo a pie, otros atractivos se presentan a la vista del paseante, entre ellos los sumideros de agua, incluyendo la llamada “licuadora”, capaz de jalar, a grandes velocidades, miles de metros cúbicos de agua por segundo, con todo lo que encuentre a su paso.

Más adelante aparece una caída de agua, semejante a una límpida cortina blanca, conocida como “Cascadas Las Golondrinas”, porque estas aves juguetean ahí, al amparo de ese manto de agua y la cueva donde, además, algunas tienen su nido.
“El Cañón del Arco Iris”, apreciable en las mañanas cuando el río amanece con mayores volúmenes de agua, toma su nombre precisamente de esa argolla multicolor, cuando fuertes chorros azotan contra las rocas y se convierten en brisa, descomponiendo ésta a la luz solar.

El Río Santo Domingo un buen día se encontró con una enorme peña a su paso, pero la fuerza de su caudal se impuso, rompiendo el peñasco, naciendo así el “Cañón Peña Alta”, donde se forma un arco rocoso, cediéndole el paso a las aguas caudalosas, con todos sus millones de macabíes, mojarras, pejes de hasta 12 kilogramos de peso, bagres, pichinchas y nutrias, entre otras especies acuíferas.

En la parte alta de este cañón, sobre el cerro, aparecen dos cedros frondosos, asidos de las grietas de las peñas, sólo accesibles a quienes saben practicar del rappel, o ni para éstos, conocido por eso como el mirador de “Los Cedros Intocables”.
Sin embargo, para acceder al mirador de “Los Cedros Intocables” el paseante debe abandonar la ribera del río y meterse a la montaña, en plena Selva Lacandona, por caminos rústicos, aunque transitables, siempre con las medidas de precaución necesarias.

Experiencia inolvidable…

Así, el paseante inicia una experiencia más, practicando el senderismo, conociendo de cerca animales diurnos como los tucanes, pericos, loros chachalacas, pollas de monte, azulejos, colibríes, pinzones, o cuadrúpedos como el tejón (que anda en manadas), jabalíes, andasolos (tejón adulto mayor) e inclusive algunos ejemplares de los cenzos, o coche de monte tamborero, el animal más atacante de la zona, hoy un poco más alejado del lugar.
Otros animales susceptibles de encontrar son el jaguar, el puma, ocelote, tepezcuintle, y aves como el tucán, la pava y la cocolita.

También, se escucha el trinar de las aves, el lenguaje de los chiflones, las caídas de agua y de los imponentes rápidos, hasta arribar al mirador “Vista Hermosa”, el lugar más alto del peñasco a donde el paseante puede llegar, para descubrir, maravillado, cómo el caudaloso río se bifurca y enrolla con sus dos brazos al verde islote, acompañado éste de sendas playas a los lados, con sus iguanas verdes que, ahí, junto al arenal, depositan sus huevos que un día habrán de dar a luz a un nuevo ejemplar del animal.

Una parte del recorrido termina aquí, pero el turista igual puede cruzar al otro lado del río, a través del puente colgante, e inclusive acceder a las playas avistadas desde el mirador “Vista Hermosa”, saltar de piedra en piedra, bañarse, lanzarse en clavados, disfrutar de los rápidos más indulgentes, o pescar con la caña y el anzuelo un peje o cualquier variedad de mojarra.
Historias de vida con causas verdes…

El guía de turista, esta vez, es un personaje que arribó a la ribera del Río Santo Domingo el 25 de abril de 1977, emigrando de la Sierra Madre de Chiapas, donde no encontró un pedazo de tierra para laborar.


Es Don Adulfo Vázquez Morales, quien caminó 50 kilómetros a pie, cargando maleta y víveres, procedente del ejido Las Chicharras, municipio de Bella Vista.

Con trabajo y organización, 28 años después tiene un proyecto de vida ligado a la conservación de la flora y la fauna, de los bosques y montañas, de la ribera del Río Santo Domingo con sus miríadas de peces y su gran colorido.

“Nosotros vimos que esta tierra también tenía riqueza: el río, las cascadas, “las caiditas”, los tepezcuintles, mapaches, venados, el micodenoche o godoy, el andasolo, el armadillo, las garzas morenas, lechuzas, tecolotes, palomas, la gran variedad de murciélagos incluyendo al vampiro o las mariposas, ronrones, escarabajos, saltamontes y otros animales diurnos”.


Orígenes…

También don Emilio Jerónimo Mauricio, el presidente de la Sociedad de Solidaridad Social Causas Verdes Las Nubes, le entra a los recuerdos y al recuento de su lucha para arribar al hoy más exitoso proyecto ecoturístico.

“En 1977 se formó este ejido, en 1980 quedó registrado con gente de la etnia mame, mayoritariamente proveniente de la Sierra Madre de Chiapas, antes sólo se entraba a pie, a caballo o en avioneta, nos golpeaba mucho la enfermedad del paludismo y ni dónde conseguir una pastilla”, rememora.

“Algunos regresaron de donde vinieron, otros no desesperamos y, junto a la agricultura para autoconsumo, comenzamos a ver al turista asomándose, extranjeros mochileros de Canadá, Holanda, Bélgica, España. Unos venían en avionetas con sus cayaques que se inflan, subían a las playas, algunos le ponían sus motores”.

“La gente nuestra se acercaba, llevaba una gallina criolla debajo del brazo, la preparaban en caldo para que comieran, y regresaban con cien o 200 pesos. Se vio que había oportunidad de generar ingresos. Así nació la idea, que sólo fructificó con mayor organización y trabajos de gestoría ante las instancias de gobierno”.

“En el 2001 pudimos trabajar quienes tuvimos el concepto y la iniciativa, nos constituimos en organización, empezamos a solicitar recursos, 24 socios integramos la Sociedad de Solidaridad Social “Causas Verdes las Nubes”


nversión millonaria a la zona…


El gobierno estatal, a través de la Secretaría de Turismo, invierte más de 5 millones de pesos para la construcción de 6 cabañas más, la instalación de piso de laja, remodelación de baños con puertas rústicas y plafones de caña brava, pues se trata de un parque por naturaleza, no hay nada artificial. La SECTUR está respetando las peñas y peñascos dentro de las cabañas, los árboles del derredor, los helechos y begonias, conforme con el estudio del impacto ambiental realizado con anterioridad.

También se construyen andadores de tablón en todas las cabañas, colocación de lámparas, otros andadores con piedra, gravilla y maderas de la región. Las cabañas tendrán una cama matrimonial, una individual, un baño integrado con agua a temperatura ambiente y una tina de hidromasaje.

Este es un río no contaminado, que inclusive ha servido para consumo humano, ya que ninguna comunidad lo utiliza para desechar sus aguas negras.

Amanecer con el sonido de la naturaleza

Don Emilio Jerónimo señaló que el placer de visitar “Causas Verdes Las Nubes” es disfrutar de un amanecer con el sonido de la naturaleza, el lema de la organización y de este centro vacacional ecoturístico, pues aquí el turista despierta con el canto de las aves, el murmullo de la cascada y del medio ambiente.

Por ello, agrega, se han establecido normativas para los visitantes, que incluye la hora de dormir, regulado para no afectar a los demás, no tirar basura en el sendero, no recolectar plantas, apagar la luz a las diez de la noche, no circular después de esa hora y no introducir armas de fuego o deportivas. Transgredir esas normas implica hacerse acreedores de una sanción.



“La mayoría de nuestros visitantes vienen con el fin de descansar, ver el anochecer del lugar, para despertar al día siguiente con una mente sana, respirando el aire puro de las aproximadamente mil 800 hectáreas de selva virgen”.

Las Islas de Nuevo San Juan Chamula

domingo, 23 de septiembre de 2007



Las Margaritas, Chiapas, 01 de junio del 2005.- A 4 kilómetros de Nuevo San Juan Chamula, por una terracería recientemente revestida, están las Islas de Nuevo San Juan Chamula, el cancún de Las Margaritas.

Hasta allá se llega por la carretera fronteriza del sur, a 95 kilómetros de Comitán, cuando mucho una hora y media de camino, en coche.

Llegar a ese paraíso terrenal incluye también el derecho de admirar los altísimos árboles de caoba, cedro, ceibo, zapote, palo quemado, donde el paseante con suerte puede también apreciar a un venado, tepezcuintle, jabalí, coche tamborero, armadillo, tigrillo, tejón, iguanas y garrobos, o aves exóticas como los loros, gavilanes, tucanes, entre otros.

En un clima cálido húmedo, a unos cinco kilómetros río abajo de las Cascadas de Nuevo San Juan Chamula, en el mismísimo Río Santo Domingo: multicolor, bello.

Diversidad de Islas y colores…

Al arribar se encuentra una primera playa, extensa, con aguas que llegan a las rodillas, y cruzando éstas el paseante arriba a la primera isla, recientemente bautizada con el nombre de Isla Recreativa, llamada así por sus múltiples balnearios naturales, de distintos tamaños, profundidades y colores.


La Isla Recreativa no es muy grande, sus extensiones son de aproximadamente 50 metros de largo por 15 de ancho, en promedio, pero de exuberante vegetación tropical, con espacios sombreados propios para hamaqueros.

Cruzando este pequeño islote y atravesando puentes de madera o saltando de piedra en piedra se arriba a la Isla de las Palmas o Ramush, con una hectárea de tierra firme, rodeado igualmente de una gran cantidad de balnearios y playas para nadar, echarse el clavado o pescar con el anzuelo. Toma su nombre de la gran cantidad de palmas o ramush, dicho en tzotzil.


En seguida el turista tiene la opción de adentrarse a una isla igualmente bella, conocida con el nombre de la Isla de los Patos, por la gran cantidad de patos de agua que ahí se encuentran, de una extensión de 100 metros de largo por 40 de ancho, aproximadamente.

Mientras fotografía a los patos o continúa con los chapuzones, el turista puede cruzar hacia el otro islote, con una extensión de dos hectáreas aproximadamente y 200 metros de ancho, bautizado por las autoridades como la Isla del Ceibo, de unos 50 metros de alto.

La siguiente isla se llama Castillo Tiellemans, en honor al nombre del ejido con el que colinda este islote, donde precisamente aparece la línea divisoria entre los municipios de Las Margaritas y La Trinitaria, famosa ésta por su gran cantidad de atractivos turísticos naturales.

Ya para finalizar el recorrido se accede a la Isla El Encanto, que, al igual que los otros, tiene en su interior gran cantidad de árboles frutales como el zapote, la anona, el chicozapote, el de la aromática pimienta, las hermosas flor pajalmomol y el concón, sus miles de mariposas, los caminitos de la hormiga arriera, las chicharras, entre otros.
Diversidad de Islas y colores…


Al arribar se encuentra una primera playa, extensa, con aguas que llegan a las rodillas, y cruzando éstas el paseante arriba a la primera isla, recientemente bautizada con el nombre de Isla Recreativa, llamada así por sus múltiples balnearios naturales, de distintos tamaños, profundidades y colores.

La Isla Recreativa no es muy grande, sus extensiones son de aproximadamente 50 metros de largo por 15 de ancho, en promedio, pero de exuberante vegetación tropical, con espacios sombreados propios para hamaqueros.



Cruzando este pequeño islote y atravesando puentes de madera o saltando de piedra en piedra se arriba a la Isla de las Palmas o Ramush, con una hectárea de tierra firme, rodeado igualmente de una gran cantidad de balnearios y playas para nadar, echarse el clavado o pescar con el anzuelo. Toma su nombre de la gran cantidad de palmas o ramush, dicho en tzotzil.

En seguida el turista tiene la opción de adentrarse a una isla igualmente bella, conocida con el nombre de la Isla de los Patos, por la gran cantidad de patos de agua que ahí se encuentran, de una extensión de 100 metros de largo por 40 de ancho, aproximadamente.

Mientras fotografía a los patos o continúa con los chapuzones, el turista puede cruzar hacia el otro islote, con una extensión de dos hectáreas aproximadamente y 200 metros de ancho, bautizado por las autoridades como la Isla del Ceibo, de unos 50 metros de alto.

La siguiente isla se llama Castillo Tiellemans, en honor al nombre del ejido con el que colinda este islote, donde precisamente aparece la línea divisoria entre los municipios de Las Margaritas y La Trinitaria, famosa ésta por su gran cantidad de atractivos turísticos naturales.

Ya para finalizar el recorrido se accede a la Isla El Encanto, que, al igual que los otros, tiene en su interior gran cantidad de árboles frutales como el zapote, la anona, el chicozapote, el de la aromática pimienta, las hermosas flor pajalmomol y el concón, sus miles de mariposas, los caminitos de la hormiga arriera, las chicharras, entre otros.


Volver a tierra firme…


Para llegar a tierra firme, al estacionamiento, se tiene que cruzar sobre un profundo y azulado gajo del río, sobre un puente de madera, hecho con trozos de árboles y bejucos, caminando medio kilómetro por la ribera del río con sus cuevas de armadillo y hoyos de tuzas, que se cuentan en cientos.

Después del largo recorrido por las seis islas de Nuevo San Juan Chamula el turista puede disfrutar de los cientos de balnearios, pozas, remansos, playas.

Un paraíso prometido por Dios…


La temperatura del agua es ideal, soñada. Lo mismo puede disfrutarla un bebé o un anciano, sin riesgos de ningún tipo.

Sumergirse ahí, cual sirena o tritón, es un buen remedio para el estrés. Hay quien dice que cura de cualquier enfermedad.

Pero basta con sentir el paraíso prometido por Dios, con su Eva el varón, o con su Adán ella, y la prole si ya son muchos los hijos de ambos.


Después de largas horas de varios chapuzones, cuando la piel de los dedos de manos y pies se ha arrugado, salir a los arenales resulta a gloria.

Y, en familia o entre cuates, hacer la fogata es igualmente emocionante, con las convenientes medidas preventivas para evitar incendios, por supuesto.

A los pocos minutos ya la comida estará lista, incluyendo un buen caldo de pescado.

VELO DE NOVIA

domingo, 16 de septiembre de 2007



Socoltenango, Chiapas.- Una abrupta caída de agua de más de 70 metros es la maravilla natural conocida como “Velo de Novia”, ubicado en los linderos de dos municipios de Chiapas, México, en la región fronteriza.

Es el Río San Vicente que eligió un sendero con descensos espectaculares y, además, separar a los municipios chiapanecos de Tzimol y Socoltenango.

Esta vez el recorrido al Centro Ecoturístico “Cascada Velo de Novia”, se hizo en el lado que se encuentra en la colonia El Sabinal, municipio de Socoltenango, para seguir la aventura y la contemplación de los bellos paisajes de la geografía chiapaneca que, en este caso, inicia en el sitio conocido como “La Mesilla”.


Son, de hecho, seis verdes hectáreas de terreno al margen del río San Vicente y se ubica en el tramo carretero de Tuxtla Gutiérrez-Comitán, a 146 kilómetros, utilizando la vía de la Angostura; pero igual puede tomarse la autopista, por San Cristóbal, llegar a Comitán y, de aquí, recorrer escasos 34 kilómetros rumbo a Socoltenango o Tzimol.

Desde el principio del recorrido de 1.5 kilómetros aparecen los frondosos árboles; sus frescas sombras alcanzan gran altura, y están ahí, junto a otros, pequeños, jóvenes, retozones y traviesos; algunos, inclusive, osan cruzar con su ramaje al otro lado del San Vicente, como invitando al turista a hacer lo propio.

Siempre acompañados del trinar de las aves que está ahí en millones porque es su modo de vida, los chiflones comienzan a caer frente a los ojos, fuertes, ruidosos, con música de viento.
A los lados aparecen también varias palapas hechas de palma y madera, un restaurán con comidas regionales y aguas frescas.


Más adelante una cafetería y otras palapas hamaqueras, una pared de escalar y varias zonas propias para el descanso o para instalar alguna casa de campaña.


Avanzar no implica riesgo alguno, más bien es una caminata saludable sobre un camino ya bien elaborado.

Los andadores son amplios, seguros, a ratos el terreno es plano, pero las más de las veces es ascendente, como exigiendo mayor esfuerzo físico.

De repente, aparecen a la vista árboles que han caído por lo viejos, perdieron fuerzas y sucumbieron, e invitan a tomar con ellos el descanso.

La blanca espuma sigue su caminar perenne y contrasta con lo verde, a distintos tonos, de las hojas de la arboleda de tallos oscuros

Abunda el sabino, como aquel donde lloró un español en aquella noche triste luego de una merecida derrota.

Mientras uno descansa contempla una decoración perfecta, divina, y la belleza aumenta cuando el río San Vicente azota con toda la fuerza que genera la caída libre del agua por la fuerte pendiente.

Gran cantidad del agua azotada fieramente en el chiflón se levanta, desafiando las leyes de la gravedad y alejándose, tomando un camino rumbo al cielo.

Una nube parece levantarse del río convertido ahora en brisa que irriga a toda la flora y la fauna y a los visitantes.

No hay necesidad de bajar a exponerse a las frías y fuertes corrientes del San Vicente, porque la brisa llega al visitante, enjugándole el rostro.

Mientras, el azul cielo aparece en este tramo intenso y sereno, testigo fiel del bello espectáculo natural del agua azotándose sobre las rocas.
Así se avanza, poco a poco, pasando de un mirador a otro, respirando la brisa, saboreando la espuma.
De repente otros paseantes que decidieron aventurarse a cruzar frente al velo de novia surcan en el espacio frente a nosotros, utilizando la tirolesa.

Es una invitación a concluir la llegada al “Velo de Novia”, la abrupta caída de agua de 70 metros, que luego se asemeja más al vestido de ella o a la novia misma, donde la primavera se antoja eterna.


Aquí los rayos de Sol caen y se descomponen en trazos curvilíneos y de múltiples colores.

El paseante puede elegir entre tomarle una foto al arco multicolor o intentar separar las franjas para llevarse una a su jardín.


Cuando el rabo de una nube tapa al Sol la mirada vuelve al chorro de agua del Velo de Novia que pareciera caer del mismísimo cielo, sobre todo porque la nube blanca está ahí, en el punto exacto donde inicia la caída libre del gran chiflón.

Así, el velo pareciera caer del cielo cuya nube se desparrama y llega al San Vicente sin pasar por todos los procesos de enfriamiento y condensación.

La caminata, de hecho, termina aquí, aunque todos quisieran seguir en su admiración.
De hecho sólo en época vacacional los guías y responsables del área ponen un límite de tiempo para que los miles de paseantes tengan, todos, la misma oportunidad, en breves minutos, de admirar a la novia, su velo o vestido, como guste la imaginación.

De tal modo que si el visitante no osó surcar el aire frente a la novia y su velo, usando los hilos de la tirolesa, deberá iniciar la marcha de regreso, por los mismos andadores, ahora en descenso de escaso kilómetro y medio, mientras los más osados los esperarán allá abajo, con ganas de contarle las emociones vividas en su propio trayecto.

Otros, los más osados, quizá sin la anuencia de los vigilantes, osan tomar un sendero más complicado en camino ascendente, rodeando al cerro de 70 metros de donde surge el chorro de agua convertido en novia, o en velo, o en ambos.

La caminata aquí se torna más interesante.

Quizá pensando en el futuro los trabajadores de la Sociedad de Solidaridad Social “Cascada del Velo de Novia” han colocado lazos que permiten avanzar el empinado trayecto, poquito a poco, para ir acondicionando un nuevo mirador y nuevos andadores.

Es preciso tener mejor condición física para continuar por este camino, o bien avanzar algunos metros y en algunos recodos descansar unos minutos, mientras la respiración y el corazón agarran su ritmo normal.

El Velo de Novia o la novia va quedando atrás, aunque en algunos tramos se le ve más cercana, aunque la espesa arboleda no deja mirarla toda, pero sí escuchar su canción eterna.

Al llegar arriba, un poco exhausto, el paseante alcanza la recién bautizada como “Cascada La Corona”, la primera de arriba abajo.

Ahí parece convertirse en realidad la leyenda del encanto de una sirena que habita en este lugar.

Pero en realidad la sirena no te encanta, ni su canto, sino el murmullo del cielo con las golondrinas en miríadas decorando el velo, la corona o la novia, blanca toda, como espuma.

Aquí el chiflón y la peña juegan al eco.

Y si bien mirar la nueva caída de agua te arroba, dirigir el cuerpo y la mirada hacia abajo te espanta, razón por la cual el área ha sido ya delimitada.

Aquí el chiflón nos queda mucho más cercano; por eso al voltear hacia abajo la sensación es que el chorro inmenso se nos viene sobre la cabeza y espalda y que habrá de convertirnos en espuma o en nada.

Aquí la razón y la emoción chocan y se esfuma la noción del tiempo, y hasta los sentidos se pierden poco a poco hasta dejarnos sólo los que permiten el disfrute del espectáculo de la natural caída de agua.


Aquí las aves elevan su cántico a Dios y la brisa es eterna, surcando, bella, el límpido cielo.
Aquí un rabo de nube coquetea y te invita a seguir disfrutando, para siempre, el velo, el vestido, la novia o su corona, según la imaginación lo prefiera.

Centro Ecoturístico Embarcadero Jerusalem, en las Margaritas

martes, 11 de septiembre de 2007

Las Margaritas, Chis., 09 de junio de 2005.- El Embarcadero Jerusalem es un centro ecoturístico ubicado en el municipio de Las Margaritas, en la carretera fronteriza del sur, muy cerca de Maravilla Tenejapa, a la espera de la vista del turista nacional y extranjero.

Se encuentra asentado sobre la ribera del multicolor río Santo Domingo, cuyo cause y la vegetación circundante son los principales atractivos turísticos, donde el visitante puede practicar la natación, buceo, caminata, senderismo, navegar en cayuco, además de la práctica del raffting, fotografía, entre otras actividades.

El Río Santo Domingo…

El río Santo Domingo, en este lugar, cuenta con playas, balnearios naturales, pozas profundas que van de 8 a 10 metros y otras con menos profundidades, en un cause de 120 metros de ancho.

Desde el puente Santo Domingo, desde donde se puede avistar la belleza del colorido río y la exuberante vegetación, el paseante puede elegir la opción de navegar río abajo o caminar por las orillas, en un aproximado de mil metros. Ahí comienzan los vistosos rápidos y caídas de agua de uno a dos metros.

La cantidad de peces y diversidad de especies constituye otro de sus atractivos naturales, pues ahí se encuentran mojarras, sardinas, bagres, cangrejos, piguas, tortugas, etcétera.

Río arriba son disfrutables unos 2 mil metros de senderos por donde se pueden encontrar animales exóticos con el mono araña, saraguate, tejón, venado, tigrillo cangrejero, jabalí, sensos, tejón, mapache, mico de noche, zorros, Tepezcuintle, el tapir, entre otros.

De las aves exóticas del lugar son apreciables el tucán, loros, pericos, pava, pavo real, paloma, gavilán blanco, gavilán negro, quienes conviven junto a los helechos y orquídeas que se encuentran en miles en el lugar.


Para los practicantes del raffting navegar río abajo el Santo Domingo implica también la oportunidad de arribar, apenas 12 kilómetros después, de las fantásticas aguas de Causas Verdes Las Nubes, otro centro ecoturístico bastante desarrollado e igualmente visitado por el turista nacional y extranjero.

Los servicios…

En el Embarcadero Jerusalem, perteneciente al ejido del mismo nombre, los 110 socios del centro ecoturístico cuentan ya con los servicios de restaurante, donde pueden solicitar los alimentos típicos de la región y demás antojitos.

Desde su amplio estacionamiento se puede apreciar la belleza del colorido cauce, mientras elige cualquiera de la 11 palabras unifamiliares y, si lo requiere, utilizar la palapa de usos múltiples, propio para reuniones, eventos sociales, fiestas de cumpleaños, asambleas, entre otros.

Aquí, normalmente, es el lugar donde estudiantes y profesores de distintas escuelas de nivel medio y superior sostienen sesiones de acuerdos antes de pasar a tomarse la fotografía de generación, acompañados del guía de turistas quien orienta y sugiere sobre los puntos más estratégicos para ese fin.

Las Islas de Jerusalem

Pero, además de contar con una gran cantidad de lugares donde acampar, realizar la fogata y preparase los propios alimentos y así le profiere, el turista también tiene la opción de navegar en cayuco, solicitándolo en renta en el restauran.

En esta alternativa el guía lo dirige, primero, a visitar los rápidos que se forman en este tramo del río Santo Domingo, muy cercano al puente del mismo nombre.

Después, dirigirse a la Isla de Las Garzas, de unos 20 por 60 metros, convertida en santuario de estas aves a donde acuden a comer, anidar o descansar

La siguiente para es en la Isla de Las Orquídeas, que toma su nombre por la gran cantidad de estas flores que adornan el pequeño islote, con un ancho de 40 por 200 metros de largo, ideal para la práctica de la fotografía.

La siguiente se llama Isla de Las Caobas, donde el turista conoce de cerca el alto árbol de madera preciosa y frescas sombras. Este es el más grande de los islotes, pues mide 50 de ancho por 500 metros de largo, y finalmente la pequeña Isla del Cangrejo, por la gran cantidad de estos animales que durante la noche asoman de las cuevas.

En cada una de las islas se encuentra una vegetación abundante, con arboleda propia de la selva tropical, senderos por donde caminar, y hamaqueros dispuestos para un reconfortable descanso

La ruta para llegar…

El Embarcadero Jerusalem forma parte de un recorrido turístico que inicia en Comitán, continúa por Trinitaria con la Zona Arqueológica Chinkultic, luego el Parque Nacional Lagunas de Montebello con sus 59 lagos, tomando la carretera fronteriza del Sur, a menos de dos horas de la Ciudad de las Flores, tierra del Dr. Belisario Domínguez y Rosario Castellano

Antes de arribar a este lugar se encuentran las localidades de Amparo Agua Tinta y Nuevo San Juan Chamula, con sus 6 islas e impresionantes cascadas, además del ejido Nuevo Huixtán, rico por sus tradiciones culturales.


Durante los períodos vacacionales al Embarcadero Jerusalem arriban unas 6 mil personas en mil 500 unidades de transporte, mientras que en el mes de agosto el número de visitas es de 2 mil turistas entre nacionales y extranjeros.

Durante el resto del año normalmente arriban al centro vacacional un promedio de 20 personas, particularmente los fines de semana, bien atendidos por los prestadores de servicio y socios del centro ecoturístico Embarcadero Jerusalem, quienes reciben capacitación por la Secretaría de Turismo estatal.


Ejido Jerusalem…


Los más de mil habitantes del ejido Jerusalem provienen, en su mayoría, del municipio de Tenejapa, de lengua tzeltal. Es la lengua materna del lugar, pero igualmente hablan el español, sin haber abandonado las tradiciones culturales que les permite su identidad.


Antonio Hernández Gómez, uno de los socios activos del Embarcadero Jerusalem, cuenta que en el año de 1966 sus padres abandonaron Tenejapa porque supieron de la existencia de estas pródigas tierras donde podían trabajar y construir su propio futuro, en base al trabajo y la unidad.


Aunque apegados profundamente a las labores de la agricultura, hoy encuentran en el Proyecto Ecoturístico Embarcadero Las Nubes una alternativa para la diversificación de su economía, pero sobre todo para la protección de la flora y la fauna del lugar, de gran atractivo.


Saben que el cuidado del medio ambiente es la opción más importante del grupo solidario para la atracción del turista y la llegada de recursos económicos para sus integrantes, y a ello encaminan sus esfuerzos.


De hecho, entre las recomendaciones a los paseantes se dan explicaciones de caminar sin destruir las flores, arbustos y árboles frutales o maderables, el respeto a las especies animales, un aprendizaje necesario para la conservación de la vida en el planeta.

De las Montañas de Guatemala, al Cañón del Sumidero, al Golfo de México

lunes, 3 de septiembre de 2007




Nace en las montañas de Guatemala y desemboca en el Golfo de México. Es el río Grijalva que, a lo largo de su recorrido, abastece a las presas de La Angostura, Chicoasén, Peñitas.

Es cada instante distinto, pero impresionanantemente bello, también a cada instante.

En su recorrido encuentra distintos lugares y a variada gente, por lo que toma diversos nombres, según los pueblos y lenguas que lo bauticen.

El tramo más impresionante del Grijalva inicia en Cahuaré, al pasar la colonial Chiapa de Corzo.

Ahí, lo que otrora fue un río innavegable, ahora lo zurcan centenares de lanchas panorámicas con miles de paseates, nacionales y extranjeros.

Fue gracias a la construcción de la presa Chicoasén, a cargo del ingeniero Manuel Moreno Torres, que el Grijalva subió de nivel y, así, permitir la navegación.

Un aproximado de 200 metros subió este río, cerro arriba, sepultando casas, templos, escuelas y todo lo que halló a su paso, incluyendo al extinto Usunacinta, cuyo pueblo debió emigrar a zonas más altas, donde no los alcanzaran las poderosas corrientes del Grialva.

Aún así, del nivel actual del portentoso río a la parte alta de los cerros que lo escoltan la distancia es superior a los mil metros.



Y, si recorrer su cause en este tramo es expectar algo sencillamente maravilloso, admirarlo desde las alturas resulta verdaderamente irrepetible, único en el mundo.

Desde la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, irrumpiendo en el cielo chiapaneco, emerge el cerro imponente, cual vigía que no duerme, como lo describiera el poeta chiapaneco, Enoc Cancino.

El camino hacia el norte que conduce a esa maravilla natural se alarga hasta los 18 kilómetros a pesar de estar mucho más cerca, ello debido a lo empinado del terreno.

Tal geografia sólo podía ser conquistada así: a tentativas, como rindiéndole tributo, a través de trazos horizontales, osando avanzar en línea vertical apenas unas centenas de metros, so pena de regresar hasta el punto de partida y besar la tierra para siempre.

Así, poquito a poco, se llega en auto al primer mirador, de los cinco disponibles al turista, no sin antes admirar una diversisad de fauna terrestre que osan cruzar el camino, durante el trayecto.

También asoman a la vista cientos de árboles de framboyán, contrastando el color naranja y rojo de sus hojas, con el verde de la arboleda propia del clima tropical.

Al llegar al primer mirador el visitante encuenta la rica sombra de una frondosa ceiba, de donde, por cierto, toma su nombre el lugar.

Empero, nadie se detiene a reposar bajo sus ramas, que luego retienen al viento para mayor disfrute del paseante.

Es mayor la atraccion que ejerce el Gran Cañón del Sumidero, esa mal llamada falla geológica que ofrece paredes verticales de hasta mil 200 metros de altura y cuya edad acanza los 12 millones de años. El ancho del cañón varía entre 1 y 2 km.

En el Mirador La Ceiba se comienza a admirar este río que recorre la depresión central y meseta central, pasando por las Sierras del Norte, el mismo que desciende la llanura de Tabasco hasta unirse al río Usumacinta y, juntos, desembocar en el Golfo de México.

Después de dejarse conquistar por el Gran Cañón en esa parte inicial, aun no tan elevada, se retoma el camino cerro arriba, a 30 ó 40 kilómetros por hora, a fin de detenerse a admirar, por ejemplo, una iguana o gato de monte que osan cruzar frente al paseante, como diciendo “estos son mis dominios”, delimitnando y, aún, presumiendo su territorio.


O bien esperarse a conocer un hocofaisán, mono araña, ocelote, tepezcuintle o venado cola blanca. Al estar en su hábitat natural y libres aparacen cuando así se les antoja, no cada vez que se le quiera ver, pues no están en ninguna jaula o prisión.

Si sólo caminar en el bosque y guardar un poco del cielo de Chiapas en los pulmones es un buen regalo, coincidir en el camino con una de estas especies es un extra que pocas veces y no en todas partes se suele presentar.


Esto, sin embargo, puede darse en el trayeto del anterior al Segundo Mirador, La Coyota, donde ya, por cierto, se puede apreciar la formación conocida como El Escudo de Chiapas, dos impresionantes cortes verticales a sendos cerros, adornados de cactus, helechos e, inclusive, árboles caprichosos que, pudiendo nacer, crecer y reproducirse en cualquier parte, quisieron hacerlo aquí, justamente, y ser parte del paciente y eterno vigía que no duerme.


En el Mirador El Roblar se camina por un sendero de aproximadamente 360 metros, debajo de las sombras de una arboleda de selva mediana que incluye bromelias, café, amates, entre otros.

El precipicio hacia abajo alcanza los mil 200 metros sobre el nivel del río.


Mirar hacia el fondo es dejarse arrastrar por la pendiente, que el agua ha erosionado con el tiempo, embelleciéndolo. Lo acompaña una zona de vegetación selvática muy rica, donde habitan monos araña y especies en peligro de extinción.

Un peñazco enorme se interpone a la vista, el recorrido de las lanchas panorámicas que van río abajo se interrumpe por el cerro, que se convierte en motivación para seguir hacia los demás miradores, siempre hacia arriba.


El Tepehuaje, el cuarto mirador del recorrido, es por demás atractivo. La estampa es soberbiamente bella. Las vistas son imponentes. El Grijalva enseña desde el Tepahuaje dos tramos curvos, con vegetación abundante hacia cualquiera de los lados.


Alcanzar el Quinto Mirador es asomar al cielo. Dios quiso a sus hijos de esta tierra, es evidente, y agradecerle el regalo convertido en un gran cañón es admirar la estampa sin contaminar el ambientel.

Que si los chiapanecos se sienten orgullosos de esta maravilla aquí dejada por Dios puede verse al leer en una placa en el quinto mirador, donde además está un restaurante donde se puede comer deliciosos platillos regionales.


La placa reza:
“Sumidero. Aquí luchó la patria con la patria, en la génesis gloriosa de la historia.
Aquí brotó la raza por la raza, coronando sus sienes con la gloria.
En tu cañón retumba la esperanza de un pueblo que tramonta el pensamiento.
Una nación que forja a cada paso el símbolo grandioso de su encuentro.
Aquí brota la esencia de lo nuestro entre grutas, alturas, precipicios.
Para cantar evidencias a los indios aquí corre el caudal de nuestros siglos.
César Pineda del Valle.
Octubre de 1999”.
¿Iría este señor hasta allá para mirar de cerca de la luna de octubre? Quién sabe, pero escribió bonito.
Otra placa reza:
A Eduardo J Selvas por su oración del indio
“Sumidero.
En medio de tus brazos sumidero
Ha palpitado mi pecho con lo eterno
Bien podrán los cataclismos traicioneros
Mancillar el portento de tus cerros
Que de hinojos por tu gloria los humanos
Serán eco del clarín de tus guerreros
Y en la vida que tramonta las edades
Más allá de las noches de los males
Ha de ser la eclosión de mis cantares
Palpitar de los Chiapas y tu nombre
Gumaro”
Cómo no inspirarse aquí, ante la vista panorámica más impresionante del Cañón del Sumidero, conquistado por el grupo explorador “Pañuelo Rojo” en 1960, cuando la distancia hacia el río desde aquí era superior a los mil 400 metros de altura y el recorrido era sólo posible para deportistas exremos, capaces de mirar cara a cara a la muerte.

Baños del Carmen, aguas azufradas

jueves, 23 de agosto de 2007




Venustiano Carranza, Chiapas, México.- Para quien quiera disfrutar y bañarse con aguas limpias, filtradas, de las pocas que hay en el mundo, que visite los Baños del Carmen, en el municipio de Venustiano Carranza, Chiapas, México.Ahí tiene para escoger: si lo hace con agua fresca, de unos 17 grados centígrados, surgidas del cerro y provenientes de las zonas boscosas de los Altos de Chiapas, o con aguas termales, de alrededor de 45 grados centígrados, surgidas, dicen, de zonas volcánicas.
Si no quiere ni fresco ni caliente, puede sumergirse en donde se juntan ambos afluentes. Ahí las aguas son tibias, soñadas. En su parte más ancha alcanza los 15 metros, la poza más honda un metro y medio.
Cuatro afluentes nacen ahí, con tal equilibrio que dos son de aguas frescas y dos de aguas termales. La gente dice que las últimas son aguas volcánicas. Es la explicación más racional, porque las aguas azufradas provienen de cuevas saturadas de azufre, mineral asociado a la actividad volcánica y que puede ser encontrado en los bordes de los cráteres de volcanes extintos, donde se han depositado gases emanados durante sus erupciones.

Ambos afluentes desembocan, más tarde, en el río Grijalva.

Su flora y fauna…

Llegar a Baños del Carmen es romper de tajo con la rutina.




A pesar de los pesares tiene aún una fresca arboleda. Grandes pochotes, altos guanacastes, fuertes mulatos, fornidos guashes, soberbios robles, cedros altivos, amates generosos, bellos fresnos y frescas palmeras, entre otros.
Caminando por la orilla del río o internándose un poco por el bosque se encuentran ardillas, iguanas, conejos, e incluso venados, después de casi 5 años de no dar la cara por esos lares, gracias a que se ha prohibido la cacería.

En el agua se puede juguetear con la sardina, alimentar a la mojarra, asustar al macabí o pescar un bagre, pues sí se permite la pesca con anzuelo y tarraya.

Aves aparecen muchas, sobre todo predadores de peces y ranas, pero lo mismo asoma la escandalosa chachalaca.


Aguas curativas…

La inmensa mayoría de los visitantes (más de 20 mil en Semana Santa) acude a los Baños del Carmen por sus aguas termales, azufradas, con propiedades curativas.



Pedro Zúñiga Morales, Secretario de la Sociedad Cooperativa del paradisíaco lugar, dice que en fin de semana reciben un promedio de 600 unidades de transporte llenas de paseantes, porque las personas no sólo llegan a bañarse, sino también o sobre todo a curarse de las espinillas, manchas, infecciones en la piel, o del reuma, la gripa, artritis, entre otras; el agua es curativa y tiene las mismas funciones que el “M Force”, pero sin dejar secuelas de ningún tipo, aunque quién sabe a los 9 meses.
La Ruta para llegar…

El lugar está a escasos 40 minutos de Tuxtla Gutiérrez, la capital de Chiapas, México.

Este balneario natural está ubicado en una ex finca del mismo nombre y está formado por un manantial de aguas termales sulfurosas, en un clima cálido sub-húmedo

Hay que llegar a Chiapas, directamente a su capital Tuxtla Gutiérrez, y de ahí tomar por la carretera Angostura -Tzimol- Comitán, en un recorrido de 56 kilómetros; antes de llegar a la localidad de Flores Magón se toma un desvío de 3 km en dirección al poblado de Vicente Guerrero, donde encontrará el anuncio de bienvenida al balneario natural.

Actividades a realizar

El turista puede practicar la natación y el campismo.



Al paseante no le está permitida la caza, porque es parte del atractivo del lugar, y porque cuidar del entorno ecológico significa la supervivencia de esa maravilla natural.
Sin embargo puede echarse el chapuzón el tiempo que quiera, jugar a la pelota dentro de las aguas, bucear, pescar con anzuelo o con botella.

Decenas de parejas acuden al lugar a jurarse amor en plenas aguas, como para decirle a la hembra: “Conmigo podrás disfrutar de bellos lugares como éste, no serás la cenicienta de la casa, pero yo sí tu príncipe azul”.

Quien lo prefiera puede escoger un remanso para acabar de leer la novela o escribir algún poema. Inspirarse ahí es cosa de cerrar los ojos y disfrutar de la brisa o juguetear con la espuma.


O simplemente pasar un rato de relajamiento con los amigos en las palapas rústicas, tomándose sus cervezas, acompañadas de ricas botanas compuesta de mojarras fritas, camarón al mojo de ajo, cócteles “vuelve a la vida” o bien las costillitas de puerco, cocteles de frutas, ensalada de verduras o lo que se le antoje.


Los servicios…

Este sitio puede ser visitado todo el año, aunque se recomienda hacerlo en las épocas de primavera y verano. Se sugiere llevar equipo para acampar, para quien quiera disfrutas de una experiencia campirana.


Tiene vestidores con regaderas, 20 restaurantes con enramadas y 8 palapas, y hasta una discoteca para quien llegue a acampar y luego elija un rato de acción con la música que prefieran y pidan.

40 personas de la Sociedad Cooperativa Baños del Carmen (con su presidente, tesorero, consejo de vigilancia, secretario y otros funcionarios trabajan intensamente para promover el mantenimiento de lugar, conservándolo limpio, colocando avisos, y pintando donde así lo requiera.


Prospectiva…

En breve en este balneario se construirán albercas, andadores, cabañas, hoteles, y canchas para varios deportes, además de que se intensificarán las actividades de reforestación, para hacer de este pedazo de Chiapas la tierra que Dios le prometió a Adán y Eva, donde cada quien pueda tomar con su propia mano y del árbol la manzana, el mango, un limón o naranja, y disfrutarlas a la vera del río, acostado en la hamaca o en una poza de agua termal, fresca o mezclada.

RECORRIDO EN LANCHA para llegar a LAS PALMAS (Municipio de Acapetagua) -1_2-